El proyecto se enmarca en la respuesta global a la crisis sanitaria causada por la Covid-19, atendiendo a las necesidades humanitarias y sanitarias inmediatas de la población más vulnerable afectada por la pandemia. La duración de la intervención será de seis meses y se prevé beneficiar a 5.000 personas de las comunidades más vulnerables del occidente del país, una de las zonas más afectadas por la pandemia y donde las medidas de contención han tenido repercusiones más negativas sobre la salud y la situación socioeconómica de las familias.

Para conseguir el objetivo previsto se han planificado dos líneas principales de intervención: reforzar el sistema de salud a nivel local para la prevención, detección y referencia de casos de Covid-19; promover medidas de mitigación del impacto socioeconómico de la pandemia y de las propias medidas de contención en las comunidades más vulnerables.

Dentro del primer componente se incluyen acciones para dotar de equipamiento de protección al personal sanitario de los centros de salud, formación para el uso correcto y medidas seguras para eliminarlos, poner en común los procedimientos de prevención y control de infecciones, apoyar a los centros de salud para cumplir con la normativa y garantizar la desinfección de las instalaciones. Asimismo, se apoyará el sistema local de vigilancia, detección y referencia de casos para ampliar la cobertura del sistema de salud.

Para lograr el segundo resultado se han previsto las siguientes acciones: realizar un análisis de las necesidades humanitarias e identificar las familias priorizadas; distribuir kits de alimentos y de higiene a las familias; organizar actividades de promoción de la salud en las comunidades.