A lo largo de 2018 la falta de lluvia y las altas temperaturas han afectado los cultivos de 143 municipios, registrando 1,5 millones de sacos de maíz perdidos, siendo este grano la base de la dieta alimenticia.

En octubre el país se vio afectado por el huracán Michael con precipitaciones intensas y vientos muy fuertes, principalmente en la zona costera del país.

La iniciativa se dirige a familias, de los municipios de La Libertad y Panchimalco, que han sufrido pérdidas debido a la sequía y, posteriormente la presencia de lluvias ha hecho que hayan tenido que ser desalojadas por el desbordamiento de los ríos Aquisquillo, Comasagua y El tunc. Las lluvias también han provocado la contaminación del agua de los pozos por inundación de letrinas, la inundación de los cultivos agrícolas y la destrucción de viviendas.

El proyecto se orienta, en primer lugar, a dar apoyo a las productoras para que tengan capacidad para sembrar granos básicos (maíz y judía) con semillas autóctonas resistentes a los efectos del cambio climático, reactivando así cinco bancos de semillas criollas. En segundo lugar, otorgará paquetes de alimentos (pasta, sardinas, maíz, judía, arroz, avena, azúcar, leche y sal) que contribuyan a la salud y seguridad alimentaria de las familias afectadas.

Cuando se haya hecho la cosecha, las familias tendrán que devolver el doble de la semilla recibida en el caso del maíz y la mitad en el de la judía. Toda esta semilla irá al banco comunitario para el que también se dotará de herramientas para poder almacenar la semilla.

Asimismo, el proyecto contempla la realización de abono orgánico fermentado (bocashi) y de fertilizante con alto contenido de minerales (foliar).